Cómo preparar la PAU con exámenes de otros años

Un método para elegir un examen, hacer un diagnóstico, corregirlo y convertir los errores en un plan de repaso.

Material didáctico de Unixam · 3 de octubre de 2026

Empieza por el examen que corresponde

Un examen antiguo sirve para practicar, pero no define por sí solo lo que te pedirán en la siguiente convocatoria. Antes de elegirlo, comprueba la asignatura, la comunidad autónoma, el año y si pertenece a la convocatoria ordinaria o extraordinaria. Busca también los criterios de corrección: una respuesta puede parecer completa y omitir la justificación que se puntúa.

Compara el documento con las orientaciones oficiales de tu convocatoria. Si un bloque ya no entra, no lo incluyas en un simulacro completo; puedes aprovecharlo como ejercicio independiente. Si cambia la estructura, adapta la selección de preguntas a la estructura vigente. No interpretes la frecuencia de un tema en años anteriores como una predicción de lo que va a caer.

Haz una primera vuelta de diagnóstico

Prepara una hoja, el enunciado y el material permitido en la prueba que vas a practicar. Mantén las soluciones cerradas. En la primera lectura marca las preguntas que sabes empezar, las que te generan dudas y las que no sabes abordar. Después resuelve lo que puedas y anota el tiempo real dedicado a cada apartado.

Si estás comenzando el temario, puedes practicar solo un bloque y consultar tus apuntes después de un primer intento. Señala qué partes resolviste con ayuda. Así no confundirás reconocer una solución con ser capaz de producirla. Cuando domines varios bloques, pasa a un simulacro con las condiciones y la duración que indique la convocatoria oficial.

Corrige el procedimiento, no solo el resultado

Revisa cada apartado con sus criterios. Separa el resultado final del razonamiento: fórmula elegida, hipótesis, operaciones, unidades, interpretación y presentación. En una pregunta de desarrollo, comprueba si has contestado al verbo del enunciado: definir, comparar, explicar o justificar requieren respuestas distintas.

Registra tres tipos de error. Un error de concepto significa que no entendías una idea; uno de procedimiento aparece cuando conoces la idea pero aplicas mal los pasos; uno de lectura sucede al pasar por alto una condición. Para un error de concepto, vuelve a la explicación y busca un ejemplo sencillo. Para uno de procedimiento, resuelve un ejercicio similar desde cero. Para uno de lectura, escribe la condición olvidada antes de repetir el problema.

Ejemplo de una hoja de corrección

Supón que debías estudiar los extremos de una función en un intervalo cerrado. Has encontrado los puntos donde la derivada vale cero, pero has olvidado comparar los valores de los extremos del intervalo. El error es de procedimiento: la regla de los puntos críticos no basta para decidir el máximo absoluto en ese intervalo.

Tu registro puede decir: «Objetivo: extremos absolutos. Error: no evalué los extremos del intervalo. Corrección: comparar todos los candidatos. Próxima práctica: un problema distinto en intervalo cerrado, sin mirar la solución». Esta entrada te indica qué hacer en la siguiente sesión; «repasar derivadas» sería demasiado amplio.

Convierte los errores en la siguiente sesión

Elige dos o tres errores concretos, resuelve tareas relacionadas y termina intentando de nuevo una pregunta sin ayuda. Guarda tanto la primera respuesta como la corregida. En la siguiente sesión, empieza por un ejercicio parecido con datos nuevos para comprobar si puedes transferir el procedimiento.

Un ejemplo de sesión de una hora es dedicar diez minutos a localizar un error, veinte a repasar su concepto, veinte a practicar y diez a corregir. Es una propuesta de organización, no una duración obligatoria. Ajusta el reparto si el ejercicio requiere más desarrollo. Lo útil es cerrar la sesión con una evidencia de lo aprendido y una tarea para la próxima.

Recursos y siguientes pasos

Los ejemplos son didácticos y no predicen preguntas de examen. Si encuentras un error, envíanos la guía y el apartado para revisarlo.